
Las malas hierbas dan una apariencia de dejadez a cualquier terraza o jardín, pero además de su efecto visual, también resultan perjudiciales, ya que quitan los nutrientes del suelo, atraen plagas y reducen el espacio de nuestras plantas. Si te gusta la jardinería, pero no las malas hierbas, en este artículo vamos a ver qué es un herbicida y para qué sirve, cuántos tipos de herbicida hay, cuáles son los herbicidas más utilizados y cuál el más efectivo, e incluso os daremos indicaciones para hacer un herbicida ecológico casero, para así no tener que eliminar las malas hierbas o malezas arrancándolas manualmente.
¿Qué son los herbicidas?
Un herbicida es un producto (químico o no) que se utiliza para inhibir o interrumpir el desarrollo de plantas indeseadas, conocidas como malas hierbas, normalmente en terrenos que han sido o van a ser cultivados. Estos productos funcionan al interferir con el crecimiento, desarrollo o metabolismo de las plantas no deseadas, lo que finalmente las debilita y las mata.
Antes del uso generalizado de los herbicidas, se utilizaban controles culturales, como la alteración del pH del suelo, la salinidad o los niveles de fertilidad, para controlar las malas hierbas. El control mecánico (incluida la labranza) también se utilizó (y se sigue utilizando) para controlar las malas hierbas.
El primer herbicida moderno, el 2,4-D, fue descubierto y sintetizado por W.G. Templeman en Imperial Chemical Industries, en 1940. Los herbicidas modernos suelen ser imitaciones sintéticas de las hormonas vegetales naturales que interfieren en el crecimiento de las plantas objetivo, y muchos de ellos están formulados específicamente para descomponerse en un corto periodo de tiempo tras su aplicación, lo cual es deseable, ya que permite plantar posteriormente cultivos y plantas que, de otro modo, podrían verse afectados por el herbicida. Sin embargo, esta característica puede hacer que no proporcionen un control de las malas hierbas a lo largo de la temporada y que las raíces no mueran bajo la construcción y el pavimento, por lo que sigue habiendo un papel para los herbicidas con altos niveles de persistencia en el suelo.
En cuanto al modo de acción de los herbicidas, estos penetran en el interior de las plantas, son absorbidos por sus membranas y depositados en su lugar de actuación, afectando a los procesos fisiológicos y bioquímicos de estas. Cabe indicar que, debido a la resistencia de las malas hierbas a los herbicidas, hay productos que combinan herbicidas con diferentes modos de acción.
Los herbicidas los podemos encontrar en el mercado en formulaciones sólidas o líquidas. Para elegir un herbicida, tendremos en cuenta el estado del cultivo, el estado y tipo de la maleza que queramos controlar, así como las características físicas del suelo.
Es importante destacar que los herbicidas deben ser utilizados con precaución y siguiendo las instrucciones del fabricante, ya que un uso inadecuado puede ser perjudicial para la salud humana, animal y el medio ambiente.
Tipos de herbicidas para malezas o malas hierbas
Aunque podemos encontrar distinta información o libros sobre tipos de herbicidas pdf o en físico, no existe un solo sistema de clasificación de los herbicidas, para indicar claramente cuántos tipos de herbicida hay, así como cuál es el herbicida más efectivo, ya que esto dependerá de su uso y finalidad. Los diferentes sistemas se basan en criterios muy dispares, como su naturaleza química, su mecanismo de acción o su toxicidad. No obstante, podemos clasificar los herbicidas para malas hierbas de la siguiente manera:
Según su persistencia y aplicación:
- Herbicidas residuales, remanentes o de suelo: son aquellos que se aplican en el suelo, sobre la tierra desnuda, donde con la humedad forman una película tóxica que controla la proliferación de las malas hierbas al atravesarla durante su germinación. En principio, no afectan a las malas hierbas que ya existen, sino a las que vayan a germinar. Dos aplicaciones al año de herbicidas residuales pueden ser suficientes para mantener un suelo limpio de malas hierbas anuales que nacen de semilla, aunque no son activos sobre especies perennes que rebrotan a partir de rizomas, estolones o bulbillos. No son muy utilizados en jardinería, centrándose principalmente en la fruticultura, donde destaca su aplicación en el olivar.
- Herbicidas no residuales, foliares o de hojas: estos se aplican directamente en las malas hierbas o en sus hojas y normalmente se degradan en poco tiempo, por lo que solo actúan en las plantas sobre las que caen cuando se aplican.
Según su movilidad dentro de la planta, los herbicidas no residuales se clasifican, a su vez, en:
- Herbicidas sistémicos: una vez aplicados, se absorben y son traslocados a otras zonas de la planta a través del floema (flujo de savia) y así pueden afectar a zonas de ella (como las raíces) sobre las que el producto no cayó al tratarla. Por ello, estos herbicidas son utilizados para el control de maleza perenne. Un ejemplo sería el herbicida Glifosato o herbicidas con glifosato, así como el 2,4-D.
- Herbicidas de contacto: estos no se traslocan por el floema, sino que solo afectan a las zonas de las plantas sobre las que caen, no afectando en ningún momento a la raíz. Por lo general, actúan de manera muy rápida, por ello, son ideales para su uso en situaciones en las que se requiere un control inmediato de las malas hierbas. Ejemplo de herbicidas de contacto autorizados serían el Paraquat (para gramíneas), el Diquat (un herbicida hoja ancha), y el Bromoxinil.
Según su selectividad o acción sobre las plantas:
- Herbicidas selectivos: son aquellos herbicidas que, respetando el cultivo, eliminan malas hierbas específicas. Por su espectro de control hay dos tipos de herbicidas selectivos: “herbicidas de hoja ancha” (dicotiledóneas) y “herbicidas de hoja estrecha” (monocotiledóneas). Ejemplos de herbicidas selectivos serían la Metribuzina en cultivos de patata y la Atrazina en maíz y sorgo.
- Herbicidas no selectivos o de acción total: eliminan una gran variedad de malas hierbas, pero atacan a todo tipo de vegetación con su contacto. Por ello, además de en las labores de campo, son ampliamente utilizados para zonas industriales, carreteras, vías férreas, etc. El Glifosato, de nuevo, sería un ejemplo de herbicida total, siendo uno de los herbicidas potentes o herbicida que mata todo.
No obstante, cabe indicar que la distinción selectivo o total, puede depender de la concentración o dosis de uso, ya que un herbicida total puede convertirse en selectivo a bajas concentraciones, así como uno selectivo a dosis elevadas puede eliminar cualquier tipo de planta.
Según el momento en el que deben aplicarse:
- Herbicidas de presiembra: son aquellos herbicidas que se aplican sobre el terreno desnudo antes de la siembra. Se recomiendan cuando se practica siembra directa sobre rastrojo y es necesario destruir la maleza antes de la siembra del cereal.
- Herbicidas de preemergencia: estos se aplican antes de la emergencia o germinación de las malas hierbas, lo cual no tiene por qué coincidir con el momento del cultivo. Requieren de un riego o precipitación pluvial para su incorporación en los primeros 5 cm de profundidad del suelo. Su acción se produce cuando la semilla o la plántula entra en contacto con el fitosanitario. Normalmente se recomiendan cuando en la parcela haya habido anteriores casos de malas hierbas, mostrando mejores resultados en regadío o en secano de carácter húmedo. Comúnmente, la dosis de este tipo de herbicidas se ajusta según el tipo de suelo y materia orgánica, requiriendo una mayor dosis en suelos arcillosos y con alto contenido de materia orgánica. Algunos ejemplos de herbicidas de preemergencia son la Atrazina, el Metolaclor, la Terbutilazina y la Metribuzina.
- Herbicidas de postemergencia: se aplican después de la emergencia o germinación de la maleza. La postemergencia propiamente dicha es una práctica dirigida al control de las malas hierbas en estado de plántula, más o menos desarrollada, que han escapado a una aplicación de presiembra o preemergencia. Estos herbicidas suelen ser de acción foliar, bien por contacto o sistémicos, y algunos también con acción residual. Estos herbicidas pueden ser más económicos para el productor al utilizarse sólo donde se presenta la maleza. Algunos ejemplos de herbicidas de postemergencia son el Glifosato, el Nicosulfuron y el Paraquat.
Según su modo de acción dentro de la planta:
El modo de acción es la secuencia de eventos que ocurren desde la absorción del herbicida hasta la muerte de la planta. Los herbicidas con el mismo modo de acción tienen el mismo comportamiento de absorción y transporte y producen síntomas similares en las plantas tratadas.
Este tipo de clasificación permite diseñar los programas de control químico de maleza más eficientes y evitar los posibles efectos negativos del uso de herbicidas como son la residualidad en el suelo, el cambio de especies de maleza y el desarrollo de biotipos de maleza resistentes a herbicidas. Según esta clasificación tenemos los siguientes tipos de herbicidas:
- Herbicidas reguladores del crecimiento: El modo de acción de los reguladores del crecimiento incluye la epinastia o retorcimiento de pecíolos y tallos, la formación de callosidades, la malformación de hojas y, finalmente, la necrosis y muerte de la planta. La acción de estos herbicidas es lenta y requiere de una a dos semanas para matar a las plantas. Esta clase de herbicidas son usados principalmente para el control de especies dicotiledóneas u “hojas anchas” anuales y perennes en gramíneas. Aunque los reguladores del crecimiento se absorben por hojas y raíces y se transportan por el floema y xilema, su uso principal es en postemergencia a cultivo y maleza. Incluyen a las familias químicas: fenoxicarboxílicos, benzoicos, piridincarbo-xílicos y quinolincarboxílicos.
- Herbicidas inhibidores del crecimiento de plántulas: Estos herbicidas actúan en las plántulas poco después de su germinación, pero antes de su emergencia, por lo que es común que sus efectos no sean visibles, ya que las plantas afectadas no llegan a emerger. Los inhibidores del crecimiento de plántulas tienen muy poca actividad foliar y se aplican en presiembra o preemergencia.
- Herbicidas inhibidores de la fotosíntesis: Estos pueden ser herbicidas móviles o sistémicos y herbicidas no-móviles o de contacto. Los inhibidores de la fotosíntesis móviles incluyen a las familias químicas de las triazinas, triazinonas, fenilureas y uracilos; mientras que los de contacto a los nitrilos, benzotiadizoles y amidas. Ambos tipos se utilizan principalmente para el control de maleza de hoja ancha, pero tienen efectos sobre gramíneas. Su modo de acción se caracteriza por la clorosis intervenial o amarillamiento entre las nevarduras de las hojas, que se transforma en necrosis de las plantas tratadas.
- Herbicidas inhibidores de la síntesis de pigmentos: Los inhibidores de pigmentos inhiben la formación de carotenoides en las plantas, lo que resulta en la destrucción de la clorofila. Este grupo de herbicidas incluye a las familias químicas: isoxazolidinonas, triazoles, isoxazoles y piridazinonas. El modo de acción de estos herbicidas incluye el albinismo en las plantas susceptibles (en algunos casos los tejidos afectados desarrollan una coloración de rosa a violeta) y, finalmente, se desarrolla la necrosis de las hojas y tallos. Las plantas susceptibles a estos herbicidas mueren al no poder realizar la fotosíntesis por la ausencia de clorofila. Los inhibidores de pigmentos se absorben por las raíces y se transportan por el xilema hacia la parte aérea. Esta clase de herbicidas son usados para el control preemergente de hojas anchas y gramíneas anuales. Sin embargo, tienen alta residualidad en el suelo y pueden causar daños a cultivos sembrados en rotación.
- Herbicidas inhibidores de la síntesis de lípidos: Estos herbicidas actúan sólo sobre gramíneas y su modo de acción es la inhibición del crecimiento, principalmente en las hojas del cogollo, que inicialmente muestran clorosis, posteriormente enrojecimiento de hojas y tallos, y que paulatinamente termina en necrosis, con su desprendimiento en unas dos semanas después de la aplicación. Los inhibidores de la síntesis de lípidos incluyen a las familias químicas: ariloxifenoxipropionatos y ciclohexanodionas.
- Herbicidas inhibidores de la síntesis de aminoácidos: Existen varias familias de herbicidas que afectan la síntesis de aminoácidos, los cuales son esenciales para la formación de proteínas requeridas para el desarrollo y crecimiento de las plantas. Los inhibidores de la síntesis de aminoácidos pueden dividirse en inhibidores de aminoácidos ramificados e inhibidores de aminoácidos aromáticos. No obstante, el glufosinato es un herbicida que no se encuentra en las subclases mencionadas pero que también afecta la síntesis de aminoácidos.
- Herbicidas destructores de membranas celulares: Los destructores de membranas celulares incluyen a las familias químicas: bipiridilos, difeniléteres, aril triazolinonas y fenil-phthalimidas. Su acción principal es de contacto en postemergencia y son activados al exponerse a la luz para formar compuestos altamente reactivos a partir del oxígeno, como el oxígeno simple, el radical libre de hidroxilo y el peróxido de hidrógeno. Estos compuestos destruyen las membranas celulares rápidamente y causan la necrosis de los tejidos. Por su mecanismo de acción esta clase de herbicidas pueden dividirse en aceptores de electrones e inhibidores de la enzima protoporfirinógeno oxidasa (PPO oxidasa). Asimismo, en esta clase de herbicidas pueden incluirse los herbicidas arsenicales orgánicos, pues aunque su mecanismo de acción es desconocido, se reconocen como destructores de membranas celulares.
Según su naturaleza u origen:
- Herbicidas químicos o artificiales: son todos aquellos herbicidas sintetizados químicamente en laboratorios y que suelen conllevar daños para el medio ambiente y la salud de las personas. Prácticamente, todos los herbicidas anteriormente mencionados serían de este tipo.
- Herbicidas naturales, orgánicos o ecológicos: son aquellos cuya composición es derivada de ingredientes naturales u orgánicos (tales como aceites esenciales de eucalipto, menta, clavo o coníferas, minerales como el hierro, ácido acético y extractos de plantas y hierbas alelopáticas), por lo que sus daños son mucho menores, e incluso muchos de ellos son herbicidas biodegradables, es decir, se degradan en la naturaleza sin causarle daño. Es destacable el herbicida D-DIBOA, biodegradable y con capacidad herbicida, insecticida, fungicida y bactericida, realizado a partir de una cepa modificada genéticamente de la bacteria Escherichia coli. Este y otros tipos de herbicidas naturales pueden sustituir al glifosato y otros herbicidas químicos, y, por ello, son empleados en la agricultura ecológica. Asimismo, también se pueden elaborar herbicidas ecológicos caseros, como veremos más adelante.
Lista de herbicidas más utilizados
Independientemente de su tipo, a continuación, os listamos y describimos muy brevemente cuáles son los herbicidas más utilizados:
- 2,4-D (ácido 2,4-diclorofenoxi acético): Este es el herbicida más utilizado en el mundo. Se comercializó por primera vez en 1946. Se trata de un herbicida de hoja ancha del grupo de los fenoxilados que se utiliza en la producción de césped y de cultivos sin labranza. Es un ejemplo de auxina sintética (hormona vegetal). En la actualidad, se utiliza principalmente en una mezcla con otros herbicidas para permitir el uso de dosis más bajas.
- Aminopyralid: es un herbicida de hoja ancha del grupo de las piridinas utilizado para controlar las malas hierbas en los pastizales, como los muelles, los cardos y las ortigas. Es destacable su capacidad de persistir en el compost.
- Atrazina: este herbicida de triazina, introducido en la década de 1950, se utiliza en el maíz y el sorgo para el control de las malas hierbas de hoja ancha y las gramíneas, comúnmente junto con otros herbicidas para reducir su tasa general y para disminuir el potencial de contaminación de las aguas subterráneas.
- Bentazona: es un herbicida selectivo para malas hierbas de hoja ancha, especialmente adaptado al cultivo del arroz y hortícolas como guisante o judía, alfalfa y patata. Su dosis está comprendida entre 1,5 y 2 L/ha en la mayoría de cultivos.
- Clopyralid: es un herbicida de hoja ancha del grupo de las piridinas utilizado principalmente en céspedes, pastizales y para el control de cardos nocivos. También destaca por su capacidad de persistir en el compost.
- Dicamba: otro herbicida de hoja ancha postemergente con cierta actividad en el suelo que se utiliza en el césped y el maíz de campo.
- Diflufenican: herbicida ampliamente utilizado en cereales y olivar. Suele tener gran acción contra dicotiledóneas, aplicado a una dosis de 0.5-0.7 L/ha contra Conyza, Ecballium, Lactuca, Picris, etc. Contra vallico y otras malas hierbas de difícil eliminación, la dosis se aumenta hasta 1 L/ha, teniendo una gran persistencia en el suelo.
- Glifosato: se trata de un herbicida sistémico no selectivo de post-emergencia de amplio espectro introducido en 1974, que se utiliza en la quema sin labranza y para el control de las malas hierbas, tanto de tipo monocotiledónea como dicotiledónea, en cultivos modificados genéticamente para resistir sus efectos. Su dosis varía entre 3-6 L/Ha para control de gramíneas de poca altura y entre 5-10 L/ha para grandes hierbas.
- Glufosinato de amonio: es un herbicida de contacto de amplio espectro que se utiliza para controlar las malas hierbas después de la emergencia del cultivo, o para el control total de la vegetación en tierras no utilizadas para cultivo.
- Fluazifop (Fuselade Forte): herbicida selectivo para hierbas, de absorción foliar, posterior a la emergencia y con poca acción residual. Se utiliza en una amplia gama de cultivos de hoja ancha para el control de hierbas anuales y perennes.
- Fluroxypyr: un herbicida sistémico y selectivo utilizado para el control de malas hierbas de hoja ancha en cereales de grano pequeño, maíz, pastos, pastizales y césped.
- Imazapyr: herbicida no selectivo que se utiliza para el control de una amplia gama de malas hierbas, incluyendo hierbas terrestres anuales y perennes, especies leñosas y especies acuáticas ribereñas y emergentes.
- Imazapic: un herbicida selectivo para el control pre y postemergente de algunas hierbas anuales y perennes y algunas malezas de hoja ancha, el cual mata las plantas al inhibir la producción de aminoácidos de cadena ramificada.
- Imazamox: una imidazolinona para aplicación postemergente que es un inhibidor de la acetolactato sintasa (ALS).
- Linurón: es un herbicida no selectivo utilizado en el control de hierbas y malezas de hoja ancha. Actúa inhibiendo la fotosíntesis.
- MCPA (ácido 2-metil-4-clorofenoxiacético): es un herbicida fenoxi selectivo para plantas de hoja ancha y ampliamente utilizado en cereales y pastos.
- Metam: es un compuesto organoazufrado (un ditiocarbamato), que se utiliza como fumigante del suelo, pesticida, herbicida y fungicida.
- Metolacloro: es un herbicida preemergente ampliamente utilizado para el control de hierbas anuales en maíz y sorgo.
- Metribuzina: es un herbicida selectivo para controlar malas hierbas anuales de gramíneas y dicotiledóneas, tanto en pre-emergencia como en post-emergencia. Se utiliza en un amplio abanico de cultivos (patata, tomate, espárrago, trigo, cebada, alfalfa, etc.).
- Oxifluorfen: Esta materia activa es muy conocida y utilizada como herbicida para dicotiledóneas y gramíneas, tanto en preemergencia como en post-emergencia. Tiene una dosis de entre 1-2 L/ha, dependiendo de la altura de la planta a un gran abanico de cultivos (ajo, alcachofa, algodón, cítricos, crucíferas, frutales, hortícolas, olivar, vid, etc.).
- Paraquat: es un herbicida de contacto no selectivo que se utiliza para la quema sin labranza y en la destrucción aérea de plantaciones ilegales. Es más tóxico para las personas que cualquier otro herbicida de uso comercial generalizado.
- Pendimetalina: un herbicida preemergente que se utiliza ampliamente para controlar las hierbas anuales y algunas malas hierbas de hoja ancha en una amplia gama de cultivos, como el maíz, la soja, el trigo, el algodón, muchos cultivos de árboles y vides, y muchas especies de césped.
- Picloram: un herbicida de piridina que se emplea principalmente para controlar los árboles no deseados en los pastos y los bordes de los campos.
- Triclopyr: un herbicida foliar sistémico del grupo de las piridinas que se utiliza para controlar las malas hierbas de hoja ancha sin afectar a las hierbas ni a las coníferas. Es especialmente útil en el control de matorrales y para usar en tocones recién cortados para evitar que vuelvan a brotar. También puede tener actividad herbicida en vegetación acuática.
- Compo Herbistop: es un herbicida ecológico alternativo al glifosato autorizado para uso doméstico, el cual se puede aplicar con total garantía en caminos, áreas verdes, plantas ornamentales, debajo de árboles y arbustos, y antes del sembrado y plantado de plantas ornamentales o vegetales. Además, no requiere ser disuelto en agua, ya que con su boquilla verizadora es suficiente como tratamiento localizado sobre las plantas.
- Vinagre de alcohol Cultivers: este producto 100% natural es herbicida, fungicida y bactericida, además de regulador del pH del agua del riego. Sus principales componentes son anhídrido carbónico y metano, ampliamente presentes en la naturaleza.
- Finalsan RTU Neudorff: este es otro de los herbicidas orgánicos alternativos al glifosato, el cual ofrece una solución eficaz y respetuosa para combatir malas hierbas y musgos. Además, también tiene una boquilla pulverizadora para aplicarlo de forma precisa y controlada.
- Herbicida Procten Garden: este es otro herbicida natural en botella pulverizadora, especialmente indicado para el control en post-emergencia de malas hierbas, musgos, algas y plantas hepáticas.
- Herbicida BioFlower: este herbicida orgánico ofrece un control rápido y eficaz de malas hierbas y musgos, gracias a su fórmula de ácido pelargónico. Resulta ideal para jardines, caminos, patios y cualquier otra superficie exterior.
Cabe indicar que desde noviembre de 2015 comenzó a ser obligatorio el carné de manipulador de producto fitosanitario para la compra y aplicación de productos agroquímicos como herbicidas, acaricidas, insecticidas, fungicidas, etc. Hay productos que lo requieren y otros que no. Los productos que no lo requieren se denominan Autorizados para JED o Jardinería Exterior Doméstica y, normalmente, son los que vienen diluidos para aplicar en el jardín o bien los que son de un formato pequeño.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas de los herbicidas?
Obviamente, todos los herbicidas tienen la ventaja de eliminar de forma rápida y más o menos eficaz las plantas indeseadas, pero esto conlleva unas desventajas, las cuales son básicamente todas las consecuencias que produce el uso de herbicidas.
En cuanto a los efectos de los herbicidas en el ser humano, muchos de ellos son tóxicos, por lo que aplicarlos sin protección o de forma descontrolada puede acarrear serios problemas en nuestra salud. Por ello, los herbicidas deben ser utilizados con precaución y siguiendo las instrucciones del fabricante. No hay que olvidar usar el equipo de protección personal adecuado para proteger piel, ojos y vías respiratorias. Asimismo, después de utilizar el herbicida conviene asegurarse de limpiar cuidadosamente el equipo de aplicación para evitar la contaminación cruzada.
Con respecto a cómo afecta al medio ambiente el uso de herbicidas, se ha visto que estos suelen tener un efecto negativo sobre poblaciones de aves, ya sea por su toxicidad como por la disminución de especies vegetales que sirven de refugio y fuente de alimentación para los pájaros. También el uso masivo de herbicidas puede conducir a la contaminación del suelo y del agua, ya que los productos químicos pueden infiltrarse en el suelo y llegar a fuentes de agua subterráneas, lo cual puede tener efectos negativos en el ecosistema y en la calidad del agua potable.
Por otro lado, los herbicidas ecológicos aportan una serie de ventajas frente a los químicos. Según la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), estudios a largo plazo (20 años) han registrado hasta un 75% menos de pérdida de suelos por erosión en las explotaciones ecológicas. En este tipo de cultivos, también contribuyen a conservar las reservas hídricas y ahorrar consumo de agua, ya que los campos pueden requerir menos riego. Además, al limitar o eliminar el uso de químicos de síntesis, ayudan a reducir la contaminación de los acuíferos. Asimismo, favorecen la biodiversidad y contribuyen a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O).
Adicionalmente, el agricultor que apuesta por los herbicidas ecológicos está menos expuesto a sustancias químicas, es decir, asume menos riesgos sanitarios. Además, puede obtener sellos de agricultura ecológica para sus productos que aportan valor añadido y le abren las puertas de nuevos mercados y tipos de consumidores que demandan productos alimentarios más naturales y libres de sustancias químicas.
Cómo hacer herbicidas caseros para malezas o malas hierbas
Muchos de los herbicidas ecológicos caseros incluyen la harina de gluten de maíz (CGM) en preemergencia, el vinagre, el D-limoneno (aceite de cítricos) y el agua salada o la sal aplicada en concentraciones adecuadas en las raíces. A continuación, os explicamos cómo hacer herbicidas caseros para malas hierbas:
Herbicida con vinagre
Se recomienda este tipo de herbicida para las plantas jóvenes que no hayan conseguido una gran robustez. Uno de los métodos más sencillos es mezclar vinagre blanco con agua en una proporción de 1:1 y agregar unas gotas de jabón biodegradable. El vinagre actúa como un ácido natural que descompone las plantas no deseadas, cuanta más acidez tenga el vinagre, más poder herbicida; mientras que el jabón ayuda a que la mezcla se adhiera mejor a las hojas.
Se trata de un herbicida de contacto, por lo que, para usarlo, rocía directamente sobre las malas hierbas en un día soleado para obtener mejores resultados, ya que el calor potencia la acción del vinagre.
No obstante, cabe señalar que el vinagre es capaz de matar bacterias y hongos. Por tanto, tienes que intentar que este herbicida casero no llegue al suelo porque podría matar organismos beneficiosos para la tierra y para las otras plantas.
Herbicida con sal
El cloruro de sodio o sal común es un herbicida que se ha utilizado desde la Antigüedad.
Para preparar el herbicida, diluye una parte de sal en ocho de agua y añade un poco de jabón biodegradable.
Es recomendable echar la solución solo a las hojas, sin que caiga nada a la tierra, ya que la sal esteriliza el suelo. No la utilices nunca en tierras cultivadas ni cuando haya riesgo de lluvias.
Herbicida con agua hirviendo
El agua de cocción de las verduras, las patatas, el arroz o la pasta se puede verter aún hirviendo sobre las plantas no deseadas. El proceso es útil para matar las malas hierbas, pero no se puede utilizar en baldosas o en caminos de gravilla. Desaparecerá hasta la raíz de las plantas, por tanto, está indicado para malas hierbas muy persistentes. Eso sí, las raíces y plantas que estén al lado corren peligro, así que mucho ojo al utilizarlo.
Herbicida de bicarbonato sódico
El bicarbonato es biodegradable, eficaz y de fácil aplicación. Puede utilizarse en pequeñas superficies, en terrazas, en los huecos entre adoquines o en los caminos del jardín.
Para utilizarlo, espolvorea bicarbonato sobre las plantas que quieras eliminar. A continuación, moja las plantas con ayuda de un pulverizador, para que se quemen. También puedes probar a diluir 2 cucharadas soperas por cada litro de agua, pulverizando con esta mezcla las plantas que quieras eliminar.
Cabe indicar que el bicarbonato es muy eficaz con las plántulas jóvenes, pero no consigue grandes efectos sobre las que ya están bien arraigadas.
Herbicidas con cenizas de madera y cal para el musgo
De manera individual o mezcladas, estas cenizas pueden utilizarse para eliminar el musgo. Estos productos ricos en cal modifican el pH del suelo, haciendo que sea menos ácido. Un suelo así presenta unas condiciones menos favorables para el crecimiento de cualquier tipo de musgo.
Papel de periódico o cartones
La idea es tan sencilla como eficaz: tapar el Sol. Si las plantas no reciben los rayos, morirán. La parte negativa es que pueden afear tu jardín durante un tiempo. Puedes colocar macetas, adornos o simplemente tierra encima para disimular el papel.
Finalmente, recuerda que, aunque estos herbicidas sean caseros y naturales, hay que usarlos con precaución igualmente.
Fuentes: Wikipedia, CompuCampo, Unicom, BBVA y Blog OXFAM Intermón

